RECORDANDO AL "REY DE LAS CURVAS"

(Carlos Baltazar, Diario "La Republica", 19/9/2003, Seccion "Goles")

Una día como el domingo 21 nació don Arnaldo Alvarado Degregori. Hubiera cumplido 92 años de edad. El piloto emblemático del automovilismo nacional aún permanece en el recuerdo de muchos. A los cinco años de su sentida desaparición, sus hijos y nietos, también pilotos como él, traen a la memoria algunas de sus hazañas, y, entre broma y broma, extrañan la imagen de quien fue conocido con el apelativo de "Rey de las Curvas". Por eso, en la última etapa de Los Caminos del Inca, en la ruta Arequipa- Lima, se disputa un trofeo que lleva su nombre. Don Arnaldo fue un hombre de carácter fuerte. De voz decisiva, de palabra directa. De aquellos que se proponen algo y lo logran. Quien ha recogido mucho de su solidez en todo sentido es su hijo, el ex parlamentario Luis Alvarado Contreras. Pero la familia Alvarado, las tres generaciones que se juntaron en una mesa, no sólo se une en torno al timón de un auto. Todos son abogados y, además de eso, son apristas. Don Arnaldo, el entrañable "Viejo" que se fue, don Lucho, el hijo quizás más puntual, don Carlos, otro de los hijos, los nietos, hijos de Lucho: Luis Rafael Alvarado Guillén, Baltazar Marco Antonio Alvarado Cornejo, forman esa generación que el automovilismo debe tener presente siempre. "Todos somos apristas por convicción. Lo fue el 'Viejo' y llegó a la Asamblea Constituyente, también yo que fui senador de la República por el Apra", recuerda Luis.

Familia de Automovilistas

"¿Quién le puso el apelativo de "Rey de las Curvas" a don Arnaldo?, pregunto. "Fueron sus paisanos. La gente de Puquio. Ellos lo llamaron así por la forma como conducía en los Andes y en las pistas tan peligrosas. Recuerdo que había momentos en que su presencia molestaba a todos los competidores. Sucedía que la gente lo esperaba en la meta y cuando pasaba, todos se iban a sus casas. Para el público, la competencia terminaba cuando Arnaldo llegaba a la meta. Quién hacía entender a la gente que faltaban más pilotos. El corrió desde 1933 hasta 1975. Su primera competencia la hizo entre Ica y Ayacucho. Fue el primero en llegar. El segundo llegó seis días después. Tenía el auto Ford, rojo ladrillo. Y yo tengo un récord que nadie ha batido. Desde 1966 cuando hice la ruta Lima-Trujillo-Lima en 5h 50.55 a bordo de un Mustang. Nadie puede bajar ese tiempo", explicó. Había quedado pendiente el caso del accidente de su nieto Luis Alvarado Guillén. Dijo que en una competencia realizada en Lima fue chocado por Lucho Ibárcena en una curva. "Sí, él lo chocó. Yo recuerdo bien lo sucedido. Mi nieto volcó con el auto que se estrelló contra todo. Estalló en llamas. El tenía los trajes antiflama, pero igual llegó a quemarse un brazo. Tuvo quemaduras de tercer grado. Eso fue en 1994. Recuerdo que Ibárcena fue a la clínica después a entregarle el trofeo de ganador, pero no lo aceptó", recordó. Hay mucho que escribir sobre el "Rey de las Curvas". Sus triunfos, anécdotas, accidentes, su presencia como empresario y cómo aprendió a manejar a bordo de un camión de carga. Don Arnaldo, puquiano, ayacuchano, sigue vigente. Sus generaciones así lo sostienen.
Arnaldo Alvarado y su inseparable Ford con el que recorrió los caminos del Perú. El aprendió a manejar a bordo de un camión de carga.