ADIOS CAMPEON
Se fue Arnaldo Alvarado, toda una leyenda del automovilismo peruano.
("Caretas",p.75, No. 1547, 1998)



RECUERDO que en el mes de octubre de 1948, medio país madrugaba para seguir por radio el paso de los coches que disputaban el raid Buenos Aires-Caracas. Al lado de más de un centenar de competidores se alineaban entonces ocho corredores peruanos, entre ellos Arnaldo Alvarado, que con su inconfundible y famoso Ford color ladrillo amenazaba a los punteros de la prueba, los hermanos Gálvez y Juan Manuel Fangio, años después campeón mundial. Pero la tarde del 27 de octubre, día de la bribonada de Odría, la radio empezó a tartamudear. Parecía increíble, Alvarado quedaba fuera de carrera. A la altura de Paramonga, tres burros -que cruzaban la pista- le cortaban el sueño de ser uno de los primeros en arribar a Caracas en esa malhadada suerte se estrellaban, también, las caras esperanzas de todo un pueblo.

Este bravo piloto, que escribió las páginas más brillantes de la historia del automovilismo peruano, ha muerto. Acaso su nombre no les diga nada a las nuevas generaciones, pero a los más adultos, la noticia de su deceso debe haberles estrujado el corazón. Debido a su habilidad para sortear las curvas más cerradas y peligrosas entre ellas el serpentín de Pasamayo, fue apodado el "Rey de las curvas".

Alvarado brilló en las pistas durante cuarenta años. Siempre fue un ganador. No hubo prueba automovilística en el país que no lo viera arribar con la sonrisa del vencedor.

Fue fundador del partido aprista y en algunas ocasiones llevó en su auto a Haya de la Torre en sus giras por el país.

Fue miembro de la Asamblea Constituyente de 1978.
Con Arnaldo Alvarado se va uno de los deportistas más queridos y populares del siglo. (D.T.L.).
Con la sonrisa del vencedor, luego de imponerse en una prueba automovilística a fines de los sesenta. Abajo, con Haya de la Torre, a quien lo unía una entrañable amistad. 1965.
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